F. Los Cuatro Agentes

«Como los Cuatro Elementos no estaban vivos, tampoco podían morir;
tan solo eran capaces de transformarse»

De esas cuatro Emociones negadas y proyectadas, emergieron pues los Cuatro Elementos. Y a cada uno de ellos, como una representación externa de la bestia rechazada por la Consciencia que había aprendido a juzgar y separar, le fue atribuído un Agente responsable de manipular y gestionar su energía:

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33. Forzado a vivir

«Si al morir no sentí nada, al revivir sí lo hice: una bocanada de oxígeno llenó mis pulmones y estremeció incluso los vastos abismos que dividen mi agrietada alma»

La Voz del Alma no se pronunció, pero tampoco lo hizo la Voz del Ego, que había enmudecido como nunca antes a lo largo de mi vida como Eric Lleiva.

Si visité algún lugar, no lo recuerdo. Por lo tanto no os podré revelar si existe cielo o infierno, ni siquiera si hay algo a lo que podamos llamar Dios.

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B. Las Cuatro Divisiones

«La creación de todo un Universo y su Mundo de Materia, se ofreció como alternativa a la Nada inconsciente, imperceptible, incorrecta y hasta inexistente del Ginnungagap»

En el Ginnungagap no existe consciencia, ni tampoco percepción, por lo que nada está bien o mal, ya que ni siquiera existe algo que juzgar como bueno o malo, ni juez que lo perciba y pueda dictaminar dicha distinción.

El Ginnungagap es… pero ni siquiera sabe que es. Esta es la esencia de la Unidad: todo es Uno, nada existe por separado. Por lo tanto, nada puede distinguirse cuando no hay distancia entre aquello que observa y lo que es observado. No hubo percepción de la misma existencia del Ginnungagap hasta que aconteció la primera división.

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31. Primera Vida

«Mi primera vida, quizás por ser la más profunda, es también la que más me duele.
Es tanto la más difícil de recordar, como la que más me cuesta integrar»

Oskar dice que está bien que me centre en la historia de mis sueños… a la que he titulado «El Sueño del Huérfano», pero que me ayudará si, de vez en cuando, voy escribiendo también sobre otros asuntos.

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15. Todo empezó siendo Nada

» Cuánto más cercano a lo eterno, más presente se vuelve lo transitorio.»

¿Pero cómo no desear morir cuando uno está hastiado de esta farsa que llamamos vida? Y no estoy hablando de sentirme indigno o deprimido porque no se han cumplido mis deseos y ansíe el suicidio para escapar de todo… Si me refiero al hastío es por puro aburrimiento. Como resultado de esta infinita e interminable repetición que es mi existencia.

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