F. Los Cuatro Agentes

«Como los Cuatro Elementos no estaban vivos, tampoco podían morir;
tan solo eran capaces de transformarse»

De esas cuatro Emociones negadas y proyectadas, emergieron pues los Cuatro Elementos. Y a cada uno de ellos, como una representación externa de la bestia rechazada por la Consciencia que había aprendido a juzgar y separar, le fue atribuído un Agente responsable de manipular y gestionar su energía:

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E. La Voz del Alma

«El Aire que respiramos nos proporciona así breves instantes de Alegría,
porciones de felicidad tan etéreas e invisibles como el mismo Aire que las representa»

Es la Voz del Alma quien nos recuerda la Verdad a cada instante, aunque solo puedan escucharlo aquellos que están dispuestos a vaciar sus instantes y dejarlos en auténtico silencio. Ella evoca las verdades acerca de lo ocurrido y rememora, con cada nuevo aliento, la realidad de lo que somos y jamás dejamos de ser.

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B. Las Cuatro Divisiones

«La creación de todo un Universo y su Mundo de Materia, se ofreció como alternativa a la Nada inconsciente, imperceptible, incorrecta y hasta inexistente del Ginnungagap»

En el Ginnungagap no existe consciencia, ni tampoco percepción, por lo que nada está bien o mal, ya que ni siquiera existe algo que juzgar como bueno o malo, ni juez que lo perciba y pueda dictaminar dicha distinción.

El Ginnungagap es… pero ni siquiera sabe que es. Esta es la esencia de la Unidad: todo es Uno, nada existe por separado. Por lo tanto, nada puede distinguirse cuando no hay distancia entre aquello que observa y lo que es observado. No hubo percepción de la misma existencia del Ginnungagap hasta que aconteció la primera división.

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A. Ginnungagap

«Algunos lo llaman La Fuente, la Nada, o Dios,
pero básicamente todos tratan de poner nombre a Lo Innombrable»

No se puede hablar del Ginnungagap. Intentarlo es un desafío inabarcable. El Ginnungagap es el vacío, por lo que en lugar de palabras sería más apropiado dejar este espacio en blanco para tratar de describirlo.

En vez de sonido, sería ideal el silencio. La más pura eternidad del instante presente, mejor que suscribirla a la línea del Tiempo. La Nada sería más ajustada y fiel que llenar este texto con todo lo que se me ocurra. Por eso, cualquier intento de descripción jamás se aproximará un ápice al Ginnungagap en si mismo.

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15. Todo empezó siendo Nada

» Cuánto más cercano a lo eterno, más presente se vuelve lo transitorio.»

¿Pero cómo no desear morir cuando uno está hastiado de esta farsa que llamamos vida? Y no estoy hablando de sentirme indigno o deprimido porque no se han cumplido mis deseos y ansíe el suicidio para escapar de todo… Si me refiero al hastío es por puro aburrimiento. Como resultado de esta infinita e interminable repetición que es mi existencia.

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