B. Las Tres Divisiones

«La creación de todo un Universo y su Mundo de Materia, se ofreció como alternativa a la Nada inconsciente, imperceptible, incorrecta y hasta inexistente del Ginnungagap»

En el Ginnungagap no existe consciencia, ni tampoco percepción, por lo que nada está bien o mal, ya que ni siquiera existe algo que juzgar como bueno o malo, ni juez que lo perciba y pueda dictaminar dicha distinción.

El Ginnungagap es… pero ni siquiera sabe que es. Esta es la esencia de la Unidad: todo es Uno, nada existe por separado. Por lo tanto, nada puede distinguirse cuando no hay distancia entre aquello que observa y lo que es observado. No hubo percepción de la misma existencia del Ginnungagap hasta que aconteció la primera división.

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32. ¿Cómo se muere?

«Así fue cómo morí: perdido entre dos espacios que me fueron arrancados y donde no llega ningún pensamiento… Extraviado en los vacíos de la grieta que partió mi espíritu antaño»

Morí, simplemente morí. Y quizás os preguntéis: ¿cómo se siente la muerte? No se siente nada. No sé qué sintieron otros que pasaron por lo mismo… Por lo que a mi respecta, no sentí absolutamente nada. Menos que nada, ni siquiera el ligero vaivén de mi respiración apagándose.

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31. Primera Vida

«Mi primera vida, quizás por ser la más profunda, es también la que más me duele.
Es tanto la más difícil de recordar, como la que más me cuesta integrar»

Oskar dice que está bien que me centre en la historia de mis sueños… a la que he titulado «El Sueño del Huérfano», pero que me ayudará si, de vez en cuando, voy escribiendo también sobre otros asuntos.

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