+ Muda +

«Aquel ser etéreo cada vez estaba más cerca de Isgerdur, quien ya solo podía cerrar
los ojos y desear despertar de aquella horripilante pesadilla»

-El mensaje era claro y lo narraba en forma de canción. Y si Isgerdur lo había podido escuchar era porque volvía a encontrarse nuevamente dentro de su propio cuerpo, ahora enhiesto y desconocido.

»Mientras tanto, aquel ser etéreo era el que ahora avanzaba a su encuentro, hallándose cada vez más cerca de Isgerdur, quien ya solo podía cerrar los ojos y desear despertar de aquella horripilante pesadilla.

»Aun así, siguió intentando moverse con todas sus fuerzas y arrancó a llorar presa del pánico que corría por su recuperada identidad.

»De pronto pudo soltarse de las cuerdas invisibles que la sujetaban… Corrió, corrió sin parar, sin mirar atrás en ningún instante hasta llegar al pueblo, y de ahí no se detuvo hasta llegar a su casa.

Olvido mortal

—Entró en su hogar trastornada, cerrando con un fuerte portazo que alarmó a su madre. Se dejó caer en una esquina y no dejó de temblar durante días. Su madre, lógicamente preocupada, le preguntaba qué había sucedido, qué era lo que había visto. Pero fue inútil porque Isgerdur no podía articular palabra alguna.

»Tampoco los Eruditos supieron qué hacer con ella… Por la tarde empezó a comunicarse, pero solo pronunciaba su propio nombre, ya que parecía haber olvidado todo cuanto le habían enseñado durante su vida entera.

»Pobre chica, pensaréis… Aunque más miserables fueron las consecuencias de su repentina mudez. Al no poder comunicar ese incidente a nadie, esa noche, según se cuenta, fue apocalíptica: una verdadera carnicería.

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