+ La última tragedia +

«Un mediodía de invierno se presentó el quinto y peor acontecimiento de todos.
Su protagonista fue una joven llamada Isgerdur»

-Lo último que pude averiguar de mi antepasado es que no pudo sobrevivir a la última de estas siniestras tragedias; la fortuna lo acompañó en las anteriores, pero esta quinta calamidad se lo llevó también a él por delante… como también hizo con muchos otros.

»Por suerte, su mujer ya embarazada resultó sana y salva; y fue ella quien continuó la narración de los hechos en este diario.

Frei hizo un pequeño guiño acompañado de una débil sonrisa, pero sin detenerse ni un instante siguió contando la historia, alternándola con la lectura de algunos trozos del antiguo diario.

—Pasaron dos años, y no se volvió a saber más del pobre Dubal… y desgraciadamente tampoco su hijo apareció. Ambos se desvanecieron, como polvo en el agua. La gente, en un principio, no se atrevía a acercarse al río Atzagal; pero su fresca agua era indispensable para la vida en el poblado. Así, con el tiempo, la vida se normalizó de nuevo en Solem Montoro.

»Un mediodía de invierno se presentó el quinto y peor acontecimiento de todos. Su protagonista fue una joven llamada Isgerdur.

»En su infancia había sido íntima amiga del desaparecido hijo de Dubal, pero después de su pérdida, y por aquel entonces, se había vuelto una muchacha solitaria y algo misteriosa. Además, era huérfana de padre, pues había sido uno de los desaparecidos en las minas.

»Por lo visto, todas las mañanas se levantaba muy temprano para ayudar a su madre, y luego, desde el mediodía hasta entrada la tarde se dedicaba a limpiar ropa. Se adentraba en el bosque e iba hasta el río para lavarla. Ese era su principal trabajo: fregar y lavar las prendas y ropajes de gente del pueblo.

»Sin embargo, esa misma tarde le ocurrió algo inconcebible. Ella misma lo relató con posterioridad…

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