+ Fuego +

«Una tarde, los picapedreros que trabajaban en las cavidades del interior del monte, extrayendo piedras y otros minerales, encontraron algo deslumbrante»

-El segundo extraño suceso ocurrió un mes más tarde. La situación parecía haberse calmado y ahora ya nadie dormía a la intemperie, sino en casas de madera y piedra.

»Por aquel entonces sacaban la roca del interior de la Montaña; por supuesto, fue antes de averiguar las toneladas de oro que se ocultaban en su núcleo. Habían abierto algunas grutas que profundizaban en las raíces de la tierra, y pronto le sacaron buen partido.

»Un día, en el turno de tarde, los picapedreros que trabajaban en las cavidades del interior del monte extrayendo piedras y otros minerales encontraron algo deslumbrante.

»Uno de ellos gritó animosamente que había encontrado una enorme pirita de oro, y todos los demás fueron a contemplar, maravillados, ese preciado tesoro. Al acercarse, vieron que de la piedra empezaba a salir un extraño líquido rojo, como si fuera sangre, y luego algo parecido a un humo gris.

»Entonces, y de pronto, unas lenguas de fuego surgieron de la pared de piedra en que colgaban las antorchas, y abrazaron su cuerpo, que empezó a arder de inmediato.

Dos testigos

—Mientras todos intentaban socorrerlo apagando las llamas que lo envolvían, dos hombres salieron en busca de agua.

»Tardaron unos pocos minutos en volver, pero cuando regresaron con las vasijas llenas contemplaron una asombrosa imagen: todo el túnel se hallaba inmerso en llamaradas rojas como el sol del crepúsculo; y en un abrir y cerrar de ojos, según dijeron, las llamas volvieron a filtrarse por las paredes de roca y desaparecieron, dejando al descubierto los cuerpos calcinados de todos los picapedreros.

»En el suelo, y entre los huesos carbonizados, encontraron la pirita dorada, que todavía brillaba como antes.

»Todos habían muerto excepto ellos dos, pues se habían salvado por milagro al encargarse de traer agua… Aunque no por mucho tiempo, puesto que aquella misma noche, poco después de contar su testimonio ante el resto de habitantes, ambos fueron hallados muertos, con su cuerpo agarrotado y sus ojos quemados.

»Así fue como el FUEGO quemó a más de diez hombres, entre padres e hijos, en las minas de nuestra Montaña.

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