+ El Huérfano +

«Se creía que era huérfano, dado que había llegado al pueblo de muy joven:
con apenas seis años y sin ningún tipo de acompañante»

Un día, según me describieron, un cálido torsdag1 de inicios de primavera, un joven llamado Trud no salió a orar; o en otras palabras: faltó a su principal obligación como habitante de Solem Montoro.

En un principio, nadie se dio cuenta de ese aparentemente pequeño pero inmenso traspié, pero quién iba a imaginar que Trud o cualquiera de los solemnienses pudiese faltar a su rutinaria cita.

Bueno… a decir verdad, cualquiera que hubiera escuchado o atendido al chico con atención podría haberlo hecho. Pero, hasta entonces, nadie le había prestado más importancia que la que podría ofrecerse a un pobre ignorante y amargado con frecuentes salidas de chiflado.

Trud era un joven honrado pero bastante reservado, que siempre iba agazapado por el pueblo y que solía vender fruta en la Plaza Mayor. Sus auténticos padres debieron ponerle aquel nombre en honor a uno de los tres hijos que tuvo el dios Thor con su mujer Sif; aunque, en realidad, nadie en la aldea los había llegado a conocer. Trud no nació en Solem Montoro. Se creía que era huérfano, dado que había llegado al pueblo de muy joven: con apenas seis años y sin ningún tipo de acompañante.

Como a un hijo

Desde un buen principio, muchos solemnienses se desentendieron de él, pues desconfiaban del secretismo que él mismo alimentaba al negarse a hablar de su misterioso pasado; sin embargo, una pareja de aldeanos se decidió a acogerlo, e incluso, con el tiempo, accedieron a adoptarlo como a su propio hijo. Suya era, precisamente, la parada de frutas que había heredado y de la que actualmente se ocupaba.

Ahora bien, su nueva situación no iba a prolongarse por mucho tiempo; ni su nueva familia iba a permanecer a su lado para siempre. Apenas una década de convivencia y presumible paz se quebraron en el momento en que sus padres adoptivos lo abandonaron: hacía solo cinco años que su padrastro había muerto en un desafortunado accidente, y tres que su madrastra lo había acompañado en un arrebato suicida. A sus veintiún años ya se había quedado doblemente huérfano.

1 Torsdag: jueves según la lengua nórdica, que significa Día de Thor.

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