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«Este pergamino ha sido escrito con palabras cifradas o jeroglíficos que no comprendemos, puesto que provienen de alguna lengua olvidada»

-Según la autoridad del Santuario, su simbólica llegada representa la sentencia que habremos de recibir y pagar hoy nosotros: el fallecimiento de todos los padres de familia está al caer…

»Por lo menos, según los primogénitos de nuestros amados Ilustres Gunnjorn y Kolbeinn. Y lo cierto es que la ratificación de dicho pronóstico ya ha empezado a darse, segando la vida del patriarca de la principal familia de Solem Montoro.

»Ocurrió precisamente la misma noche en que el Hombre sin Rostro se presentó entre nosotros. Apareció durante el día; se esfumó antes de que terminara la noche. Y se llevó consigo al Ilustre Spaki entre llamas y ceniza. Nuestro más amado y venerado Erudito jamás volverá a bendecir nuestros oídos al regalarnos sus sabias palabras. Él sabía algo, no me cabe la menor duda; y por ello, fue él y no otro el primero en ser castigado.

»No obstante, no todas sus palabras han languidecido con su voz. Dejó algo para nosotros: un legado que no debemos ignorar. Sí, todavía nos queda este papiro, que fue la única muestra de lo que escribió que pudo conservarse del misterioso incendio que quemó su casa. —Sacó de su bolsillo un pequeño manuscrito y de su interior un pergamino mal doblado y sucio de cenizas que mostró a los demás—. Y en él se pueden leer…

—¡Eh tú! —lo interrumpió un hombre de la mesa más cercana—. ¡Eso no es tuyo! ¡Eres un ladrón! No te basta con robar vidas, ¿verdad?

—Url, por favor… —le rogó el herrero, como si le suplicara que no se entrometiera.

—¡Nada de por favor! —se negó él mientras se levantaba y trataba de arrancarle aquel manuscrito de la mano—. Es el códice azul y pertenece a mi familia, así que dámelo.

Fue muy rápido, tanto que apenas lo vio venir. Frei agarró otra vasija de la mesa y golpeó a Url en la coronilla, como si tratara de quitárselo de encima y darle una buena lección pero sin herirlo de gravedad.

El hombre cayó de bruces, al tiempo que otros lo sostenían para que no se golpeara contra el suelo. Url dejó de escuchar en ese preciso instante; el mismo en que la mayoría comenzó de veras a hacerlo.

—Disculpad todos… siempre hay gente que busca un momento de protagonismo a toda costa. Y todos conocemos a Url —fingió excusarse el herrero levantando las risas de algunos—. Como iba diciendo…

»Este pergamino ha sido escrito con numerosas líneas de palabras cifradas o jeroglíficos que no hemos llegado a comprender, pues parecen provenir de alguna lengua olvidada; pero justo debajo, en el reverso de la hoja, aparecen los siguientes vocablos: AIRE, FUEGO, TIERRA, AGUA, MUERTE.

Las caras de los comparecientes pasaron del interés al sobresalto al pronunciar la última palabra.

— Y eso, amigos, nos da mucho en qué pensar.

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