Ideas, reflexiones y vivencias del día a día de mi última vida desde el hospital psiquiátrico en que encerraron hace ya diez años.

10. El Arte de Volar (1a Parte)

«Él quería vivir, pero no anclado en el suelo como el resto de humanos,
sino flotando entre las nubes.»

Se llamaba Nicomen Pronddi, pero todo el mundo lo conocía como Nico. Desde muy pequeño soñó con ser capaz de volar como los pájaros. Él estaba seguro de que lo iba a lograr, pues sólo tenía que esperar a que le crecieran las alas. O quizás sin ellas, como Superman. Poco le duró esa inocente fantasía, lo justo para que sus padres le contaran la verdad: él era un niño humano, y los humanos no tenían alas ni volaban vestidos con capas rojas. Desde aquel día, Nico empezó a aborrecer dos cosas: los límites de los adultos, y el mismo hecho de ser persona.

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9. Diez años

«Aceptar que lo que digo es real, significa, automáticamente,
reconocer que todo cuanto siempre ha concebido él no lo es.»

Llevo diez años encerrado en esta prisión, aunque algunos prefieran llamarlo hospital. Diez años demostrando que no envejezco nada, pero todavía nadie se ha atrevido a reconocerlo. Cada día me pregunto cómo no los encierran a ellos, cuando es evidente que, habiendo pasado tanto tiempo, yo mismo me he convertido en la prueba de lo que afirmo. ¿Quién coño diagnostica a los que nos diagnostican como locos? ¿Acaso no se dan cuenta de que son ellos los que nos convierten en locos, al juzgar nuestra sabiduría como demencia y privarnos de libertad?

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8. Estúpidas listas

«Las listas nos atontan: nos dicen lo que es más bueno y lo que es más malo;
nos empujan a crear fantasías respecto a lo que vale o no la pena en este mundo.»

A los seres humanos nos encantan las listas… incluso a los inmortales, como los Eternos; o los Almastë, que son humanos pero sin ser del todo humanos. De los seres no humanos no puedo hablar, porque apenas he hablado con ellos.

Sé que la mayoría de enanos se desvanecieron, que los duendes de los bosques ya no se muestran en casi ningún bosque, y los jotuns… bien, de ellos es difícil poder incluso decir que les guste algo que nos sea el simple hecho de estar vivos. Los elfos oscuros quizás sí tengan cierto aprecio a ordenar cosas de menor a mayor, de otro modo no se entendería que hubieran tenido caudillos tan importantes como la Diosa Blanca. Sin embargo, es imposible hablar con ninguno de su especie en los tiempos que corren sin pagar por tu vida, sobretodo después de que juraran odio eterno al ser humano y optaran por regresar bajo tierra.

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7. ¿Represión?

«La verdad encerrada en una única cabeza se torna locura,
pero compartida con el mundo adquiere, al fin, verdadero sentido.»

Lo llaman contención… cuando quieren decir represión. Creen que necesitamos sus límites para no desbordarnos y enloquecer. Y es justo lo contrario: es por sus injustos límites que se nos impide expresarnos y acabamos enloqueciendo.

No he podido escribir en meses. No me han dejado. En realidad no han podido evitarlo… pero tuvieron éxito impidiendo que lo hiciera en abierto. No importa, he continuado haciéndolo en mis cuadernos. He tomado notas desde entonces… y ahora me dispongo a compartirlas.

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6. Nombres reales

«Mi nombre me ofrece la oportunidad de evocar que yo no soy más que unos ojos
observando los párrafos que se escribieron hace ya siglos»

Todos los nombres son inventados… Por supuesto que sí: no existe nada así como un nombre real. Todos fueron imaginados y atribuidos a seres que, antes de eso, no estaban supeditados a ninguna palabra. El asunto es por qué algunos merecen el permiso de crearlos, y otros no. La potestad de crear el propio nombre que, generalmente, te acompañará una vida entera debería recaer en uno mismo. Pero si lo haces, te llaman “mentiroso” y te tratan como a un delincuente que pretende ocultar algo.

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5. Una propuesta, una mentira, una leyenda

«Cuántas más verdades imposibles lee e incorpora la humanidad, más mentiras improbables e inexplicables dejan de serlo»

Fue otro loco con piel de cuerdo quien me aconsejó empezar a escribir aquí y no en apuntes o libretas propias. La idea era compartir, y hacerlo rápido, de modo que fuera espontáneo y no diera opción al propio descrédito o arrepentimiento. Redactar en privado ideas y cavilaciones permite demasiado a menudo revisar dichas líneas y falsearlas antes de que lleguen a nadie… ¿O acaso alguien se cree que un libro no ha pasado por veinte manos distintas antes de llegar al lector curioso que cree estarlo descubriendo por vez primera?

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4. Lo que (no) sé

«Hay quimeras que mantienen entretenida a la humanidad desde que es humanidad, y no seré yo quien me oponga a ello»

Hay muchas cosas que sé, y algunas que todavía no sé. Incluso las hay que no sé que no sé, y otras que creo saber pero, en realidad, ignoro. Como todo el mundo, diréis, ¿no es cierto? Sí, es cierto. La inmortalidad aquí sirve de poco… Como mucho te ofrece más tiempo para seguir poniendo en juego la arrogancia que cree saberlo todo para luego, una vez tras otra, descubrir que no sabe nada. Eso mismo me ha ocurrido a mi tantas y tantas veces que he perdido ya la cuenta… Cuantos más años vive uno, más oportunidades de equivocarse creyendo erradamente que ha descubierto el sentido de vivir. Y ni siquiera la muerte ofrece sentido a quienes afirman conocerlo de antemano.

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3. Estoy convencido

«Estoy convencido de que nuestra vida cambia, cuando nosotros nos sentimos verdaderamente dispuestos a ello»

Estoy convencido de muy pocas cosas. Ya que la mayoría de certezas de mi vida lo fueron hasta que demostraron ser falsas.

Estoy convencido, por ejemplo, de que existe la inmortalidad. Yo soy la prueba inmortal de ello. Y de que tú y yo no es la primera vez que nacemos, ya que antes de este cuerpo hubo otros que también nos brindaron la ilusión de una identidad fija con la que experimentar una vida separada.

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2. Todo (lo que os han contado) es falso

“Como todos vosotros, soy descendiente de la Creación, soy un Hijo de la Eternidad”

Todo lo que os han contado que es imposible, todo cuanto se jura que es falso o irreal… es precisamente falso. Sigue siendo real, porque así lo es para aquellos que así lo han creído. Pero es falso.

Lo que es posible o no, depende únicamente del que lo entiende o no como posible. Pensamos que hay una sola realidad invariable para todos, y luego cada uno percibe e interpreta dicha realidad de acuerdo a sus propios matices. Lo que no todos conciben es que dicha realidad depende exclusivamente de lo que pensamos y sentimos acerca de ella. ¡Pero hay tantas cosas que pensamos y sentimos sin darnos cuenta de ello!

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1. He escrito esto antes

“Al cumplir mi más preciado deseo en otra vida, comenzó mi maldición en ésta”

He escrito esto antes. Pero se quemó. O fue quemado, quién sabe. Existen muchas personas que no quieren que mi historia se sepa. No porque sean mis enemigos; de hecho ni siquiera los conozco. Temen mis palabras por lo que sugieren: los obligan a enfrentar una realidad que rompe con todo lo que siempre han creído. La simple posibilidad de que yo esté vivo los desgarra por dentro. Y es que mi vida destroza todo aquello que creen y dicen ser: sus sueños y esperanzas, sus propósitos y ambiciones, sus ideales, sus mandamientos… Su orgullo. Su religión. Su personalidad. Su mundo.

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