Imágenes, vídeos y textos respecto al nacimiento de mi identidad como ser vivo e individual después de que la Fuente me diera a luz. La construcción de mi identidad durante los años más intensos de mi primera vida, se recopilan en la saga «Hijos de la Eternidad: Memorias del Pasado – Testigos del Ayer», cuyo primer volúmen se llama «El Sueño del Huérfano»

+ Los Emisarios +

«Aun sin que ningún fenómeno palpable acechara, los habitantes se notaban cansados y afligidos: una ola depresiva llenaba los corazones y helaba las almas de la multitud»

El primero, no era más que un pordiosero extraviado, que mendigaba por las esquinas pero no aceptaba caridad de ningún tipo, ni siquiera la limosna de los más pudientes.

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+ La Epidemia +

«Desde el incidente, un clima de miedo inundaba las calles. Incluso así, la monótona vida en la aldea continuaba sin que nada fuera de lo común llegara a producirse»

Dos semanas habían pasado sin que nada nuevo hubiera acontecido. Las oraciones no habían cesado ni un solo día, y hasta el joven Trud, avergonzado y arrepentido, se levantaba una jornada tras otra bajo el importante deber que un solo día había olvidado.

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+ El Loco +

«Tenía “la valentía del loco”: esa osadía que lo movía a compartir y defender sus constantes
delirios de grandeza con cualquier persona que se cruzara en su camino»

La muerte de sus padres adoptivos, los únicos que lo acogieron… Esa era una de las razones que lo convirtieron en un muchacho triste, solitario e imprevisible: extremadamente tímido a momentos, radicalmente extrovertido y peligrosamente molesto en otros. Sin embargo, no era esa la única razón; y, sin lugar a dudas, tampoco fue tan trágica pérdida la que terminó motivando la gran animadversión que sentían sus vecinos hacia él.

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+ El Huérfano +

«Se creía que era huérfano, dado que había llegado al pueblo de muy joven:
con apenas seis años y sin ningún tipo de acompañante»

Un día, según me describieron, un cálido torsdag1 de inicios de primavera, un joven llamado Trud no salió a orar; o en otras palabras: faltó a su principal obligación como habitante de Solem Montoro.

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