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«Cuando los primeros normandos habitaron este claro entre frondosos bosques y al pie de una enorme montaña, empezaron a suceder extraños acontecimientos»

-Algunas de nuestras familias llevan siglos viviendo en este pueblo —continuó Frei—, pues fueron antepasados de muchos de los que estamos hoy aquí quienes se asentaron por primera vez en estas tierras. Y más precisamente, tengo la certeza de que un antepasado mío estuvo presente en la fundación de Solem Montoro, a principios del año 797 de nuestra era.

»Cuando era pequeño, mi madre me contó una historia que a su vez mi abuelo le había contado a ella, y a este su padre. Me explicó que cuando los primeros normandos habitaron este claro entre frondosos bosques y al pie de una enorme montaña, aquí donde ahora se yergue nuestro pueblo, empezaron a suceder extraños acontecimientos.

»En un principio decían oír voces fantasmagóricas susurrar entorno a toda esta zona… y más tarde se extendió un clima amargo que poco a poco fue ahogándolos en un pánico sin nombre.

»Mi madre me confió este pequeño manuscrito donde fueron escritos los hechos más importantes de aquellos días. Se trata de un escueto diario personal en que mi antepasado, creo que mi tatarabuelo, relataba buena parte de sus vivencias… Una crónica que, con el permiso de Url, me dispongo ahora a compartir con todos vosotros —informó a los presentes.

Seguidamente, abrió con cuidado aquel manuscrito de pequeños cuadernillos plegados y cosidos entre sí, y empezó a ojearlo al tiempo que seguía hablando.

Recién llegados

—Por lo visto, eran un numeroso grupo de inmigrantes que provenían de Jótland, con ansias de tranquilidad al margen de las continuas guerras que se sucedían en Nordurhálfa. A su grupo también se unieron algunos vikingos desertores que buscaban lo mismo que todos: una nueva y pacífica vida. Decidieron construir un campamento aquí, bajo nuestros pies. Y así lo hicieron.

»El sol radiaba con fuerza en este lugar, mucho más que en el día de hoy, y por ello decidieron llamar al nuevo recinto que construían Solem. El término Montoro proviene, según se cuenta en este mismo manuscrito y como muchos ya sabréis, de un apodo que años más tarde se añadió al nombre de nuestra aldea debido a las colosales cantidades de oro que fueron encontradas en nuestra Montaña.

»Pero continuemos… Dado que, si hay algo que logró captar toda mi atención de pequeño, y supongo que creará la misma expectación en todos vosotros, fueron los extraños fallecimientos de múltiples compañeros y amigos de mi progenitor durante la odisea en que derivó la construcción de sus moradas. Por lo visto fue un infierno lo que hallaron al intentar habitar este lugar.

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