+ Aire +

«En esos días todavía dormían a la intemperie arropados con mantos y pieles, y recostados sobre improvisados lechos de hojas y paja»

-El primero de los inexplicables hechos que acontecieron fue tan solo una semana después de acampar en el claro donde querían fundar la aldea.

Entonces el herrero Frei empezó a resumir libremente el texto que se narraba en aquel ejemplar, en tanto que los otros lo escuchaban atentamente.

—Después de horas de trabajo, cuando ya todos se sentían terriblemente agotados y se marchaban a dormir, ocurrió lo inesperado. En esos días todavía dormían a la intemperie arropados con mantos y pieles, y recostados sobre improvisados lechos de hojas y paja. Para vigilar que no se acercara ningún animal peligroso o cualquier otra amenaza, se montaba una guardia de cinco hombres que cambiaba su turno cada noche.

»Esa jornada, afortunadamente para mi antepasado y también para mí, no le tocó a él hacer la ronda, pero sí a amigos suyos.

»Mientras los demás descansaban, un tremendo vendaval se alzó y, aunque ninguno de los que dormían se enteró de nada, todas las construcciones que habían sido levantadas fueron destrozadas.

Soberano del Viento

»Al día siguiente, bajo la perpleja mirada de todos, encontraron el campamento patas arriba y el suelo lleno de pedazos de maderas rotas. No comprendían nada, y cuando se dirigieron al puesto de vigía para averiguar qué había sucedido, encontraron allí a un solo individuo, sentado y con aspecto pálido.

»Este, en un principio, no era capaz de hablar, pero horas más tarde empezó a comunicarse de nuevo. Estaba perturbado, medio enloquecido, y les contó cómo, la noche anterior, todos sus compañeros habían sido llevados por un espantoso torbellino de aire que lo había arrasado todo. Aseguraba que una corriente de viento huracanado los había arrastrado hasta el bosque y este se los había tragado entre gritos y gemidos.

»Nadie creyó al pobre hombre, pues antes que dar crédito a tal explicación, la gente prefería pensar que se había tratado de una especie de sabotaje realizado por aquellos que habían desaparecido.

»Al día siguiente lo encontraron muerto; se había suicidado arrojándose desde lo alto de un risco que sobresalía de la Montaña. El AIRE terminó con todas sus vidas sin que ninguno de los presentes se percatara de nada ni oyera el menor ruido.

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