13. El Sistema

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«Si la gente de la calle siente que no es libre por culpa del sistema…
¿qué crees que sentimos los de aquí adentro?»

Aunque no lo parezca, uno no nace encadenado al sistema. Uno se encadena al sistema cuando pretende luchar contra él y sus infinitas injusticias.

El sistema es el mundo exterior, da igual quién parezca controlarlo o gobernarlo. Mejor dicho: el sistema es tu creencia de que el mundo exterior tiene poder sobre ti. ¿Y quién no cree eso? Todo el mundo pertenece al sistema porque todo el mundo cree que ese mundo y sus poderes tienen influencia sobre él.

La gente que podría sentirse libre por la calle, demasiadas veces no se siente en libertad porque temen que el sistema, algún día y en algún momento, pueda ejercer su presión y su control sobre cada un@ de ell@s. Si la gente de la calle siente que no es libre por culpa del sistema… ¿qué crees que sentimos los de aquí adentro? Aquí nos sentimos doblemente esclavos: del sistema y de nuestra mente.

Lo que ignoramos es que mente y sistema están siempre atadas. El sistema alimenta a la mente y la mente sostiene al sistema. Por eso, si uno cae… también lo hace el otro. ¿Entiendes ahora por qué el sistema teme a los locos? Muchos locos han quebrado su mente, por lo que se han desprendido del sistema. Ya no pueden ser controlados internamente por él; a menos, claro, que los encierren mientras tratan de devolverlos a la mente.

Imagínate ahora qué ocurriría si todos aceptáramos nuestra locura y abandonáramos la mente…

Muy fácil: adiós sistema, adiós.

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